Desde que empezó la pandemia se han disparado las ventas de vitamina D. Todos sabemos que la falta de exposición solar puede provocar un déficit de esta vitamina y son muchos los que se han lanzado a consumir suplementos sin tener un correcto seguimiento médico.

Pero es importante conocer un poco más a fondo esta vitamina para no cometer errores.

Los alimentos que nos pueden proporcionar vitamina D son el pescado azul, el aceite de hígado de pescado, la yema de huevo, los lácteos enteros y los vegetales de hoja verde.

Además, podemos producir vitamina D gracias a la interacción de los rayos del sol con la piel. Si la exposición solar es adecuada puede ser suficiente para cubrir las necesidades. Pero hay muchos factores que pueden condicionar la formación de vitamina D en la piel: edad, sexo, clima, contaminación, uso de protectores solares.

En este punto, es importante recalcar que los protectores solares son necesarios cuando el sol es excesivo, por ejemplo, en verano, en las horas centrales del día y en primavera cuando recibimos los primeros rayos. Pero en otoño e invierno podemos prescindir de ellos para asegurarnos de que nuestra piel recibe suficiente radiación UV.

También es conocida la relación de esta vitamina con la salud ósea, pero muchas personas no saben qué, además, puede influir en el control de la tensión arterial, el correcto funcionamiento del sistema inmune y la secreción de insulina, por tanto, puede prevenir la diabetes.

Hay etapas de la vida en las que es crítico un aporte de vitamina D: en la infancia, durante el embarazo y mujeres en edad menopáusica. Algunos estudios han demostrado que la falta de vitamina D en mujeres con menopausia, unida a la falta de estrógenos, multiplica por cuatro la probabilidad de padecer osteoporosis. En fumadores también se deben vigilar atentamente los niveles debido a que el tabaco inhibe a los osteoblastos, que son las células formadoras de hueso.

Ojo, aquí viene lo importante. Tan peligroso es el déficit como el exceso. Un consumo por encima de lo necesario hace que aumenten los niveles de calcio en sangre, que se puede depositar en arterias, riñones, corazón y pulmones. Por otra parte, su exceso puede impedir la correcta absorción de Magnesio y generar un déficit de este mineral.

Lo más indicado es controlar los niveles de vitaminas con un análisis de sangre y tomar un suplemento sólo en caso de deficiencia y siempre bajo un correcto seguimiento médico.

En Clínicas Aleria podemos ayudarte con la realización de análisis de sangre si lo necesitas.

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