Ahora que el invierno castiga nuestras gargantas y la tos no nos deja en paz, recurrimos a un alimento natural que está repleto de nutrientes y propiedades buenas para nuestra salud, la miel.

Pero, ¿sabemos si la miel que compramos es realmente miel pura? Aunque pueda parecer mentira, la respuesta es NO.

En el mercado de la miel, como en el de muchos otros alimentos, también encontramos fraudes y muchas veces compramos sin saberlo miel procesada pensando que se trata de un producto natural.

Miel Pura VS Miel Procesada

Vamos a empezar por explicar la diferencia entre los dos tipos:

  • La miel pura o cruda es la que va directamente del panal al tarro. Los apicultores a veces la atemperan hasta un máximo de 30 grados y la filtran para eliminar restos de abejas, flores, etc. Pero no sufre ningún otro proceso que pueda alterar sus nutrientes.
  • La miel procesada se somete a grandes temperaturas y presiones que estropean sus propiedades beneficiosas. Además, muchas veces se vende mezclada con agua, glucosa, fructosa,… con el objetivo de mejorar el rendimiento económico del producto.

En ocasiones se ha demostrado también que está contaminada con antibióticos. En este caso la miel pasa de ser un producto saludable a un simple edulcorante.

 ¿Cómo podemos distinguirlas?


En primer lugar hay que fijarse en el aspecto, si es muy líquida y uniforme lo más seguro es que esté procesada. La miel pura tiende a cristalizar y a formar burbujas en su interior, y no es tan ‘bonita’ a la vista. No debemos fiarnos tampoco de su color, ya que éste varía en función de las flores que hayan sido polinizadas.

 En segundo lugar debemos fijarnos en la etiqueta. La miel no debe llevar ningún ingrediente añadido, por lo que en el listado de ingredientes sólo debe aparecer miel. Si además en la etiqueta aparece la leyenda ‘Mezcla de miel procedente de…’ ya no se trata de miel pura.

Por último, podemos hacer un pequeño truco casero que consiste en disolver una cucharada de miel en un vaso de agua templada. Si permanece separada es miel pura pero si se disuelve es miel procesada.

Ahora que sabemos un poco más sobre la miel, os animo a tomar una cucharadita de miel pura todos los días, como nos decían las abuelas.

Pero recordad que en nutrición los excesos nunca son buenos, y una cucharada de café es suficiente para endulzar la leche o el yogur.


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