Según las estadísticas el 7% de los niños españoles menores de 9 años consumen bebidas azucaradas a diario, el 16% las consumen con una frecuencia de 4-6 días por semana y el 58% las consumen entre 1-3 días por semana.

Y el problema no es sólo que consuman un exceso de estas bebidas, sino que están desplazando a bebidas más sanas como leche y agua de su patrón alimentario: si beben un zumo de tetra-brick para merendar o un yogur bebible, no van a beber agua porque ya no tienen sed. Hemos apartado el agua de una de sus comidas diarias.

Aunque nos las vendan como bajas en azúcar, llenas de vitaminas o con leche añadida, si miramos su etiqueta son bebidas con gran contenido en azúcar. Es verdad que a veces se sustituye ese azúcar por edulcorantes, que son menos dañinos para el esmalte dental y tienen menos calorías. Pero el problema también viene de que nuestros niños se están acostumbrando a los sabores dulces, y como el azúcar es adictivo, cada vez van a demandar más azúcar ya que no perciben los sabores convencionales.

Por otra parte, el cerebro no es capaz de detectar las calorías líquidas y no se sacia, por ese motivo a menudo la bebida azucarada está acompañada de snacks, que una vez más suelen ser procesados y de escaso interés nutricional.

Desde 2005 existe en España el Código de regulación de la publicidad dirigida a niños, el famoso código PAOS, organizado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición. Posteriormente se ha actualizado y modificado, pero a pesar de que esta regulación ya existe, seguimos viendo en la televisión anuncios de comidas y bebidas no sanas dirigidos a menores de edad. Y yo me pregunto ¿por qué no promocionan vegetales y frutas en lugar de productos alimenticios procesados y no sanos? Estamos empujando a los niños a pensar que lo ‘guay’ es merendar un zumo o un batido, pero igualmente podríamos enseñarles a pensar que es más ‘guay’ una pieza de fruta y un trozo de queso.

En lugar de prohibir vamos a educar. Si prohibimos a nuestro hijo/a tomar una bebida azucarada, nos la va a demandar con más frecuencia. Por tanto, vamos a intentar hacerle entender que no es bueno para la salud y que podemos reducirlo a un consumo ocasional. Aquí hago un inciso: consumo ocasional significa como mucho una vez por semana.

Siempre decimos que los niños se acostumbran a los cambios más fácilmente que los adultos, y esto también es aplicable a su alimentación, pongámoslo en marcha. Depende de los padres más que de los niños.

 


SABER+

 

 

DÉJANOS TU TELÉFONO Y TE LLAMAMOS*


*En 24h horas, días laborables.

Facebook